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Desactivando la bomba del sida Las infecciones y muertes se empiezan a reducir, pero las cifras aún son elevadas Marta Ricart -En la tercera década de epidemia, el mundo empieza a desactivar esa bomba contra la población y su bienestar que es el sida. Los enormes esfuerzos empiezan a dar resultados visibles a escala global, de manera que ya no parece tan utópico el objetivo que se fijó la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de dar un giro a la pandemia en el 2015. Pero el impacto aún sigue siendo inmenso, por lo que el esfuerzo no puede ceder, advierte la agencia de la ONU para el sida (Onusida) en su último informe, difundido ayer, días antes de la conferencia mundial que se celebrará en México. Seguir leyendo noticia Onusida confirma que desde el 2000 la epidemia se ha estabilizado, "pero a un elevado nivel inaceptable". Y es que en el mundo unos 33 millones de personas viven con la infección por el virus del sida (VIH), hayan desarrollado o todavía no la enfermedad. Son más que en el 2006, pero lo positivo es que se ha reducido de tres millones a 2,7 el número de nuevas infecciones anuales entre el 2001 y 2007 y un 8% entre 2006 y 2007. Y, por segundo año, también se reduce el número de muertes: fueron dos millones en el 2007, pero un 5% menos que en el año anterior. En el sida todo es una de cal y otra de arena. La pobre África subsahariana sigue siendo el epicentro de la epidemia, con el 67% de todos los infectados y el 72% de todas las muertes anuales, pero en algunos de los países con mayor incidencia del VIH/ sida se rebaja su impacto, como en Zimbabue. En cambio, la epidemia crece en otros de la mitad norte de África (de Kenia a Sudán o Etiopía), o de Asia, como Vietnam, Indonesia o Pakistán. Preocupa el aumento de infecciones en Rusia o China, pues aunque la incidencia en porcentaje de población es reducida, en ambos países se acercan al millón de infectados, un número que en seis años se ha más que duplicado en el caso de Rusia y casi duplicado en el de China. Uno de los mayores avances contra la epidemia se constata en la reducción de la infección de mujeres en países como Botsuana, Suazilandia, Sudáfrica, Mozambique o Zimbabue, subraya Onusida (en África, dos tercios de infectados son mujeres). En 14 de los 17 países africanos con más VIH ha bajado el número de mujeres jóvenes embarazadas e infectadas, hasta el punto de que en siete países ya se ha reducido por debajo del 25%, que era la meta para el 2010. Esto redunda en la disminución de la transmisión del VIH de madre a hijo en la gestación. Se cree que eliminar esta vía de infección será uno de los primeros objetivos que se lograrán. El 33% de las embarazadas infectadas ya son ahora medicadas para evitar la transmisión del virus al bebé, más del triple que hace cuatro años, cuando eran el 9%. En 11 países en desarrollo la prevención de la transmisión madre-hijo ya tiene una cobertura del 75%, entre ellos, Botsuana, Rusia o Tailandia; y es del 50% al 75% en países como Brasil o Sudáfrica. Pero en 61 países la cobertura no llega al 25%. Dos millones de niños (el 90% de África) viven con VIH y 370.000 infecciones en el 2007 fueron infantiles. El informe de Onusida presenta datos de 142 países, lo que ya es un logro, frente a los 102 del 2004. La organización insiste en que es indispensable que más países implanten planes nacionales contra la epidemia. Y, sobre todo, medidas de prevención. El 87% de los países ya tiene planes para llegar al acceso universal al tratamiento, pero menos del 50% ha planificado la universalidad de las medidas de prevención, aunque el informe aporta datos positivos como más análisis de las transfusiones de sangre para evitar el contagio por esta vía. Hay políticas, tanto de las defendidas por los sectores conservadores como por los activistas más progresistas, que se muestran efectivas contra la infección, desde el uso de preservativos hasta la citada prevención de la transmisión maternofetal, pasando por medidas para reducir contagios entre consumidores de drogas inyectadas o la circuncisión masculina y el retraso de la edad de inicio de las relaciones sexuales entre menores. Todo suma, dice Onusida. El 45% de las nuevas infecciones son en jóvenes de 15 a 24 años y, si bien un estudio de 64 países muestra que el 40% ya dice tener información sobre cómo prevenir la infección (ha aumentado un 10% el porcentaje de chicas informadas en los últimos años), sólo el 55% de las chicas frente al 70% de los chicos cita el uso de preservativos para evitar la infección. Otro reto es extender leyes e iniciativas que compensen socialmente el efecto de la infección, desde políticas contra la discriminación de los infectados (un tercio de los países del mundo aún no tiene medida alguna de este tipo) hasta ayudas a mujeres para sean más independientes (se ha visto que, cuanto más autónomas, menos infecciones se dan, porque por ejemplo usan más el preservativo en sus relaciones sexuales) o de atención de los huérfanos, de los que hay 12 millones en África (que han perdido a uno o a ambos progenitores). A quienes menos llega la prevención, se lamenta Onusida, es a poblaciones más marginadas como toxicómanos, presos o prostitutas. Marián Díaz
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